31/7/16

Me he reencontrado con Dvorak. Sigue igual

Hoy me he reencontrado con Dvorak, al que había abandonado hace ya más de una década. Como siga espaciando tanto los encuentros, no me quedan opciones. La novena es mi preferida, las Sinfonía del Nuevo Mundo, creo que por trauma infantil cuando la radio era lo único posible por las noches y “Ustedes son formidables” un clásico ya olvidado, que ponía de cabecera la novena de Dvorak

Durante muchos años de mi juventud la música clásica era quien me acompañaba en el trabajo. A mi sólo, en el laboratorio de fotografía. Siempre he sido raro. Y Dvorak mi preferido. Soy tan fetichista que cuando estuve en Praga, en la puerta de su museo estaban reparando la acera y robé un adoquín de granito que ahora tengo en mi despacho. Robar un adoquín es una tontería. Traerlo desde Praga en la maleta es una locura de tontos.

Ahora llevaba excesivos años sin casi música, y sin nada de clásica que meterme entre pecho y espalda. Pero ella sigue esperando con paciencia que me acuerde y me recuerde. Los amigos siempre saben esperar. Es complicado vivir lleno de ruido y sin nada de música compuesta para afectar. Tenemos que apagar más la tele y llenar de silencio algunos tiempos de diálogo. La tele está llena de ruidos estridentes que nos volverán locos.

Me gusta la clásica divertida, la de principiantes, la popular. Con los años que la escuché podría haberme especializado en compositores de los menos conocidos, pero nunca la quise más que para acompañarme en los pensamientos, como música ambiente interna, como gasolina de las ideas. Y para eso se necesita música amiga, música fácil. 

Luego vino Sabina, antes Labordeta y Serrat, algunos grupos de pop melódico, algo de jazz y soul y empezó a gustarme el texto, la poesía, el sonido suave pero más actual. Empecé a convertir en clásicos los pop y los americanos que me gustaban, pues cada uno se puede engañar con lo que quiera. Sin duda sigo pensando que algunos pop serán clásicos.

Hoy he leído que están preparando un homenaje a Tino Casal. Sin duda su versión de Eloise debe ser un clásico. Pero también algunas otras de las que consideramos hoy música pop y que están aguantando muy bien el paso del tiempo.

Dos consejos del Papa Francisco I a los jóvenes

Ha estado el Papa Francisco I en Polonia. Y ha tenido algunos encuentros con la juventud europea. Es muy sencillo resumir sus consejos a esta juventud que pasa unas décadas complicadas en una Europa en crisis económica e incluso de valores.

 Hay que levantarse del sofá y ponerse a trabajar, para decidir vuestro futuro

 Hemos venido a este mundo a trabajar, no a vegetar

No es posible decir más con dos frases cortas, no es posible exigir mejor a esa juventud actual, que tome las riendas de su propio futuro, que trabaje desde todas las posiciones, pues el futuro será suyo y el mundo que se encontrarán cuando sean adultos tienen que tener YA su propia impronta. Quien no lo quiera entender, hará mal, se estará equivocando gravemente.

30/7/16

Depilación del ano. De lo más normal y necesario

Hoy me han cortado el pelo de la cabeza, que no es lo mismo que ir a la peluquería. De niño venía el barbero a casa. Luego empecé a ir a diversas peluquerías, hasta que desde hace unos años la peluquería vive conmigo. Es cuestión de que la cabeza se vaya adaptando a los cambios del pelo que queda.

Que te corten el pelo no es lo mismo que te depilen, pues aquí entran ya muchas variables. Limpiarse de pelo las orejas no sé bien donde entrará. Cuidar un poco el entrecejo tampoco. Cuidar la barba y la nariz es cuestión de cada uno. Pero en los últimos años, lo menos doscientos, ha entrado a saco la depilación global y selectiva. A ciertas edades nos queda la pregunta que nunca nos atrevemos a preguntar. ¿Deberíamos cortarnos los pelos del culo? No, no es una guarrada fuera de lugar. Es una necesidad. Si no lo entiende, mejor para usted. Suerte que tiene y muestra de que es joven. Tranquilo, ya lo entenderá.

Voy a mirar en San Google.


Pues jodo, van desde el azufre al ácido hialurónico, pasando por diversas ceras y apaños de tiempos viejos. Me da que todas ellas muy dolorosas y molestas. Algunos hablan de la depilación láser y debe ser tan de moda asumida, que ya ni se habla de esto en internet. Si buscas entradas actuales todo el mundo lo tiene superado y sabido. Pero… ¿cómo vas al centro de depilación? quiero decir…, ¿de qué forma le pides a la chica guapa —pues todas son chicas— que quieres presupuesto para depilarte el culo mas culo? ¿y si te pregunta que para qué? o lo que es peor ¿y si se imagina que es para lo que no es? No es lo mismo depilarte el culo con 20 años que con 60. Los motivos son bien distintos. Ya, ya, que no entiendes para qué puñetas quiere un vejestorio de 60 tacos depilarse el culo. Ya te he dicho, lo entenderás con la edad. Hostias, dejar el culo al láser debe ser de una osadía tremenda. ¿Te lo hace un chico o una chica? ¿importa esto? Me olvido, si. Me olvido.

Los sesentones debemos ser menos críticos

Ayer vi la película inglesa “45 años” (que no de edad) en uno de esos ejercicios mitad muy agradables, mitad penosos. Trata de un matrimonio de sesentaymuchos y setentaypocos, que están convencidos de que la vida es un ejercicio que nunca acaba, que aquello que sucedió hace casi 50 años todavía tiene su importancia ahora.

Cuando brincamos de cierta edad, es decir, cuando tenemos unos 20 ó 30 años más de los que nos gustaría, percibimos y sobre todo perciben todos los demás, que el cuerpo se está oxidando, que ya no somos ni tan bellos ni ágiles, y que se nos apoderan las grietas exteriores y que todo se aja incluidos los movimientos. Pero ese interior que no sabemos explicar, esa mezcla de inteligencia, recuerdos, alma y sentimientos…, esos siguen igual que antes. Somos jóvenes por dentro, pero nos vamos sintiendo viejos por fuera.

Nos gustaría gritar y correr, pero no parecer locos. Sabemos que en calzoncillos somos asquerosamente impresentables y que nuestra espalda es un sin vivir. Nos gustaría practicar más sexo pero no somos capaces de convencer ni de convencernos. Nos encantaría escapar por el mundo, pero el miedo nos deja tirados en el sofá, mirando por la ventana de canales. Somos jóvenes de marcha, pero viejos de vehículo. Y no hay solución.

La escena final de la película es tremenda a la vez que sencilla. Pero subyace una pregunta básica: ¿Y para qué?

29/7/16

Guardianes de la Historia. Otra forma de hacer televisión

El verano es ese tiempo raro en el que puede suceder de todo. Hoy jueves coge vacaciones por dos meses el programa de la cadena #0, Leif Motiv, y en cambio multiplican por dos el de Sálvame de Luxe. Una muestra más de que España no funciona como debe. Algo nos sucede y no parece bueno.

Hoy también han puesto el primero de seis programas titulados dentro de un contenedor que llaman “Guardianes de la Historia”, con un excelente programa sobre la ciudad monástica de Lalibela en Etiopía, esas iglesias cristianas excavadas en negativo sobre las rocas y donde no parece haber pasado el tiempo desde la Edad Media, cuando según cuentan, los ángeles y los templarios trabajando conjuntamente, o los propios ciudadanos etíopes de aquellos años, edificaron estos monumentos a la fe, hace ahora entre 800 y 900 años. 


Se puede hacer de múltiples maneras un programa sobre viajes, sobre lugares curiosos o peculiares. La forma en que lo han realizado en “Guardianes de la Historia” muestra que todavía existe el ARTE a la hora de realizar programas de televisión. No todo es bazofia, trampas o excrementos. La suavidad, el mostrar sin interferir, el simplemente enseñar para que veamos, es un ejercicio nada fácil en estos tiempos en los que todo hay que consumirlo ya masticado.

Había que ver los edificios religiosos, pero también a las personas, sus casas, sus costumbres y dejarles hablar, que se explicaran en su propio ambiente con la calma de la no interferencia en sus formas. Y todo eso lo consiguen con creces. Sólo podemos entender su forma de vida, desde la fe y la cerrazón a desear que el mundo actual penetre dentro de sus costumbres. Saben que existe, lo ven entre los turistas, pero prefieren seguir como saben que ha sido desde hace siglos. La tradición los tiene sujetos a sus creencias.

28/7/16

Las crisis de existencia siempre nos pillan con deudas

Todos tenemos crisis de existencia, que a veces se resuelven solos acompañados de una crisis de subsistencia. Las crisis personales, de preguntas sin respuesta, de dudas sobre los caminos tomados, a veces no se pueden resolver, pues hay que seguir comiendo todos los días o pagar las deudas. El sistema es muy amable con nosotros y evita que tengamos crisis a los 40 y a los 50, pues nos convence para que nos pillen debiendo hipotecas. Y así no cabe preguntarse qué hago yo aquí. Cabe preguntárselo, sí, pero no cabe responderse.

Solo tenemos una vida, parece tonto recordarlo, pero es cierto y no hay más. Decía Pizarro, un amigo mío, que cada polvo que no echas es un polvo perdido, un polvo que no recuperas. Cada camino que no exploras cambia a la siguiente vez. Ya no es el mismo. Lo pierdes. O lo ganas. Lo malo es quedarse quieto, pues entonces se mueve todo menos tu mismo. Y las posibilidades de marearte son muchas si te lo preguntas. ¿Por qué no me nuevo? 


Podríamos explorar nuestras vidas, innovarlas, cambiarlas cada dos años, buscar otros objetivos, aunque nos gustaran los que ya tenemos en marcha. El tiempo es finito, y si no exploramos lo que se nos pase por la cabeza, nunca exploramos lo suficiente. Aunque dejemos todo a medias. Dejar sin terminar las acciones está mal, pero peor está dejarlas sin empezar. O no. Tengo mis dudas.

Compramos libros para no leerlos. Gana el polvo y las mariposas

Son los tristes y penosos números del año 2015. Son de esta España que compra más libros que nunca y lee menos que siempre. Hemos logrado que el libro sea un objeto de regalo, rápido, sencillo, sin problemas ni tallas, que queda bien a quien regala y al regalado. Pero es un montón de papel para hacer polvo. O mariposas.

El 39,4% de los españoles no ha leído un libro en los últimos 12 meses, según el último barómetro del CIS de junio 2016.
El 57,5% no ha pisado una librería en el año 2015.
El 74,7% de nuestros vecinos de ciudad y país no ha ido a una biblioteca durante 2015.
Sólo un 6,7% de los españoles vamos varias veces al mes a librerías o el 4,3% va con regularidad a las bibliotecas.
Pero en cambio se facturó en venta de libros un 2,8% más en 2015 que en el año 2014.

El hombre del perro ya no está en la calle

Hace unos meses que no vemos por la calle al hombre del perro. A ciertas edades, si dejas de ser visto la cosa se preocupa. Le han podido pasar dos cosas: la menos mala es que se haya muerto, la peor que esté ingresado en una residencia donde ya no pueda estar todo el dia en la calle entre el parque y los bancos de la plaza.

¿Y su perro Canela?

El hombre del perro era muy mayor, casi incapaz de dominar al acompañante, que no había sido uno, sino varios durante casi dos décadas. Eran perros callejeros, de adopción, a veces de tamaño excesivo pues el hombre del perro no era corpulento sino encorvado en su baja estatura y flojo en sus brazos. Pero el perro siempre le obedecía a sus gritos, que no eran tales, sino más bien gargajos de dudosa fuerza.

Lo escribo en pasado, pues para mis calles el hombre del perro ya no existe. El perro del hombre, ya no espera a jugar con el mío. Han pasado al pasado. Se han pasado al otro lado del pasado.

El hombre del perro hablaba muy poco, incluso con su perro la comunicación era a costa de pequeños gritos, de gestos guturales, de silbidos roncos y rotos. Pero los perros se aprendían aquel idioma en pocos días. Todos los perros saben idiomas.

El hombre del perro siempre iba de marrón siena, de ocres tostados y algunos grises claros como mimetizado con sus perros. Muy limpio y ordenado, en los últimos meses siempre estaba sentado mientras su amigo esperaba tumbado a que alguna visita al banco de calle se acercara a jugar con su cabeza pues siempre y a todos los amigos del humano, les gusta ser rascados con suavidad. ¿Quien rascará ahora el cogote del amigo del hombre del perro?

25/7/16

Toca seleccionar la información que nos llega

No todo lo que nos rodea lo entendemos, sin duda nos queda mucho sin saber y lo irán descubriendo generaciones posteriores, que sonreirán al darse cuenta de lo poco que sabíamos en el siglo XXI. Similar a lo que podríamos hacer nosotros si pensáramos en el siglo XV o en el VII y los comportamientos sociales e intelectuales de aquellos años. No tenían tanta información.

Nosotros ahora tenemos un exceso de ella, tanta, que no podemos asimilar más que una mínima parte, no podemos analizarla y comprenderla. Cualquier periódico diario de domingo te entrega unas 200 páginas de información y opinión. Centenares de artículos de incluso Premios Nobel, de grandes economistas o sociólogos, de artistas o intelectuales, con artículos y gráficos que nos intentan mostrar sobre cualquier tema un análisis suficiente y bien estructurado. Pero no podemos leerlo y mucho menos analizarlo y sacarle jugo. No hay tiempo. Mañana vendrán otras 80 páginas. Internet nos vomita cientos de páginas nuevas al día. No basta incluso ni con seleccionar.

Hay que elegir. Hay que seleccionar antes de quedarnos sólo con los titulares, que es lo que solemos hacer. Así no es posible profundizar en nada. Elijamos temas, centrémonos en ellos y en la forma de encararlos y desechemos lo imposible de consumir. Aprendamos de todo lo que se nos muestra sobre la mesa de estos tiempos, pero aprendamos sobre todo a elegir.

23/7/16

Otro atentado a favor de perder el sentido común

Me iba a la cama con otro atentado de tarde, esta vez en Munich, que asustada se comportaba como una ciudad en guerra, pidiendo a sus ciudadanos que no salieran a la calle mientras se suspendía el servicio de autobuses, metro y taxi. Vamos dando pistas en cada aprendizaje de los malos. No aprendemos o lo hacemos de forma muy lenta.

Luego y ya de noche nos dimos cuenta que no eran tres terroristas y volvió la normalidad —de momento— al ser un lobo solitario, un crío de 18 años de ascendencia iraní que tras matar a 10 personas se suicidó. Vuelve la religión a no entenderse entre humanos, a nublar mentes, a llevarse la violencia a su terreno. Seguimos enseñando muy mal la religión en los colegios. Seguimos estando todos muy nerviosos.

Europa tiene muchos problemas y lo sabe. Y pocas soluciones y también lo sabe. Un enorme reto de seguridad y de concepto europeo. ¿Qué queremos que sea Europa? Ya hay voces que escriben sobre la solución máxima, la de la expulsión como en tiempos de los Reyes Católicos y similares, y nos recuerdan siglos pasados que nunca fueron mejores pero que los traemos al saco de las idioteces para disimular nuestra incapacidad. Siempre tenemos soluciones máximas antes de soluciones con sentido común, cuando todavía es posible emplear en sentido común. Las emociones se nos comen la inteligencia.

22/7/16

Las comunidades de vecinos son un ejemplo. De lo que sucede en España

En mi comunidad de vecinos somos 70 y a la última reunión acudimos nueve. Somos propietarios de unos pisos de 15 años, agradables, con garaje y zona común, y con un valor suficiente como para que las personas se ocupen sólo media tarde al año en escuchar los posibles problemas y sus soluciones, opinar y plantear dudas y soluciones. Pero sólo estábamos nueve. ¿Cómo podemos pretender que la sociedad quiera implicarse en los asuntos públicos, si en los suyos, en los privados con pasta, en los que todavía debe al banco una buena pasta en hipotecas, no acude a simplemente enterarse durante menos de dos horas, qué asuntos hay que tratar?


La desafección social es un asunto de educación, de formación, de bobada social. Somos incapaces de vigilar lo nuestro, de cuidar su mantenimiento o su coste pues estamos hablando también de unos 60/70 euros al mes de gastos de comunidad. Nada les parece importar. Y estamos hablando de un edificio de barrio, de trabajadores, de gente casi joven en su mayoría. Ese segmento que parece más implicada con lo que le rodea. Pero a lo suyo lo abandona y lo deja en manos de nueve y de un gestor. Si restamos a esos nueve, dos de tres de los presidentes y vocales que lo dejan, y otros dos de los que entran, pues en ambos casos falló una persona, nos encontramos con que si no hubiera que cambiar de cargos igual hubiéramos estado media docena.

No pidamos nada a los demás, tampoco los critiquemos, si no somos capaces cada uno de nosotros, de estar donde por lógica egoísta tenemos que estar. Como para estar en los lugares donde se está gratis, dando la cara para algo que no es nuestro, sino de todos.

21/7/16

Arte callejero para romper sentimientos o para regalarlos

El flamenco me parecía un españolismo recurrente cuando se quería remarcar una forma de sentir. Es decir, un error manipulable. España es mucho más variada que el flamenco. Pero en el segundo viaje por Andalucía me atraparon en un tablado de la escuela de flamenco joven de Sevilla (más o menos) y al ver y escuchar los distintos sentimientos a dos palmos de distancia, explicados lo suficiente para entender los motivos, a los que siendo de fuera somos de dentro, me cambió totalmente la percepción del arte del flamenco.

Sigo (casi) odiándolo en televisión, me parece un mal uso el mostrarlo como un icono, pero es una maravilla escucharlo en directo, sentir los golpes y los quejidos, los taconazos y el sentir, el dolor cuando toca o la fiesta cuando se tercia. Hay que escucharlo y verlo en la energía de los que empiezan y lo construyen desde el error, desde la normalidad natural. Es un arte natural que se construye en cada actuación.

Hoy junto al mar estaban simplemente tres jóvenes rasgando su guitarra, un cajón sencillo les acompañaba y con un simple palmeado o empleando cuatro pequeñas maderas de conglomerado y sin caja de resonancia, como diminuto tablado, se atrevían a construir todo un teatro de calle. Un lujo. Al final han sacado a una voluntaria acompañando unas alegrías de Cádiz como final de su diminuta actuación antes de recoger las monedas. 

El marco junto al ayuntamiento de Donostia otro lujo, pero con el añadido de que veníamos de escuchar a una pareja de jóvenes argentinos (o uruguayos) rompiendo el amor despechado con ese dolor que sólo ellos saben retorcer. En cincuenta metros dos actuaciones para aplaudir que no gozaban de espónsores ni ayudas. Es la calle su teatro. Es el arte natural de los sentimientos regalados y mostrados.

El culo del café, dibujado con leche espumada

Es un café, un simple café bien presentado aunque sus formas de leche bien espumada logren figuras sobre la taza. El café es una droga, pero buena pues no todas las drogas son malas. El trabajo también es bueno, a veces. Yo casi no tomaba café hasta hace ocho años. Ahora el café de las 11 es un sortilegio, una manía que no hay que saltarse, una necesidad. Da igual donde me encuentre, excepto por obligaciones casi imposibles de saltarme, el café de las 11 tiene que acompañarme, acompañarnos.

Un café hay que tomarlo en compañía. Un café es hablar, es compartir, es saborear la vida. Un café llama a otro café hasta convertirlo en droga buena. Ahora estoy practicando con el café de las 5 y aunque todavía no se me ha apoderado, ahí estamos ambos, el café y yo, haber quien es más fuerte de los dos. De momento gano, pero no por mucho. Como me haga un pa de guiños más, me vence y me derrumbo.

Hay cafés de muchas clases. Casi más que cervezas o vinos. Yo en casa mezclo leches, diversos tipos de café y formas de emulsionarlos, polvos diversos para originalizarlos, sacarinas, azúcares o miel. Pero el café de las 11 tiene que tener además su componente de repostería. Esto es secreto pues mi enfermera si se enterara me prohibiría la entrada a su consulta de revisión de la glucosa. Pero es que un café sin saltarse a la torera las normas, no es un café de verdad. Las drogas si las legalizaran ya no sería lo mismo. Por eso tomo repostería, para pecar.

20/7/16

Una nueva vida para dar luz al arco iris

Ayer VP nos informó del segundo embarazo de su hija Laura. El primer intento termino el mismo día del parto con drama sin explicación, en dolor que rompió humores de todos. Los arco iris han dejado paso a la luz y el segundo embarazo será totalmente diferente, pues los aires son otros y los meses estelares también. Tendría que ser chico.

La vida es una casualidad, aunque sea la única casualidad que no sepamos explicar con estadísticas. Nacemos cuando queremos, de la mezcla de lo que queremos, sin que podamos influir en esa sopa inexplicable. Creemos que vamos aprendiendo a dominar el milagro de la vida, pero es falso, somos lo que somos más las circunstancias y el aprendizaje. Nacemos con tres años al menos. Pero nos hace ilusión pensar que somos capaces de dominar la composición de las sopas.

Ayer me acogoté de calor. Hoy para compensar sale nublado. Dicen aquí en San Sebastián que esto es normal, que los aires de no sé donde que traen calor, nunca pueden durar más de un día. Que luego se rebelan los aires de verdad, los del fresco, y siempre les vencen. Es una teoría natural y fácil para entender la vida y creer que así la dominas. Y no. Esos aires son anteriores a nosotros. Incluso anteriores a nuestra capacidad de entender.

19/7/16

Se me ha juntado el espacio con el tiempo y casi me hace llorar

Que se junte el espacio y el tiempo en unos instantes de una plaza, no es sólo casualidad..., pero no sé qué es. José Manuel es un marianista con el que hice buena amistad en mis trabajos políticos. Se tuvo que ir a Cuba hace ya seis años y sabía que volvía a España este verano para quedarse en Logroño. Me lo he encontrado sentado en un banco de una plaza junto a su hermana. Yo soy de Zaragoza y el encuentro casual ha sido en San Sebastián a donde he llegado hoy. Esas uniones casuales o no, del espacio tiempo, causan estupor cuando menos.

El encuentro ha sido emocionante, muy amistoso, abrazador y con su dosis de estupor. Sabíamos de nosotros, pero coincidir dentro de la casualidad, es curioso. Muy curioso. Su enorme trabajo en Cuba sé que ha sido duro. Pero gratificante. No se trataba de vender religión en simple, sino de trabajar la educación y la sanidad desde las relaciones humanas, dentro de lo complicado de un país en evolución lenta hacia la democracia occidental, donde la religión es muy complicada de practicar sobre una mezcla de múltiples formas a veces casi hechiceras, pues él ha trabajado en pueblos y localidades pequeñas.

Los primeros contactos con José Manuel fueron sencillos por nuestras personalidades, pero algo complejos por los problemas que casi se resolvieron muy bien. Pero seis años para nosotros son excesivos. Nos queda todavía mucha mecha y bastante energía, pero cuando recuerdo el tiempo pasado sí me doy cuenta que nada pasa de vacío, que todo va dejando huella y a cambio se lleva energía.

Las guerras se fabrican según diseño y petición

Las guerras se fabrican, no salen de la casualidad del telediario ni de las ganas de la sociedad por matarse, se diseñan sobre un papel y se admiten comentarios mientras se analizan como ganarle en muertos al contrario.
—Yo mataría un poco más —-dice el coronel que no tiene quien le quiera, mientras mira él a todos por encima de sus tres estrellas.
—Yo en cambio metería un cañón cada dos tanques —dice el artillero queriendo demostrar ganas de entender.

Las guerras siempre se pierden, incluso los que las ganan, por eso Europa me produce tristeza, porque estamos perdiendo. Pero como hemos quedado antes que las guerras se fabrican..., ¿quien las fabrica?

Esa es la pregunta, claro. Alguien las disfruta, las dibuja sobre un papel, les saca las cuentas a la guerra. Que esa es otra, una guerra sale cara. Incluso aunque al final no la empieces. Antes hay que ser rico si quieres comenzar una guerra, tú mismo y aquí te doy la pista. O eres rico antes, o ni se te ocurra diseñar una guerra pues se te reirán.


Lo de Turquía me parece lo mismo que lo de Niza o Bruselas. Parecen otras cosas pero son lo mismo. En mis tiempos de niño, cuando las madres se olían líos, ellas que eran muy responsables y se imaginaban lo peor, bajaban a comprar garbanzos y patatas por si acaso, pues nuestra guerra estaba muy cerca. Ahora en este siglo XXI raro, tengo dudas ¿bajaremos al super a cargarnos de salmón ahumado y ginebra inglesa por si viene la revolución y nos dejan secos? ¿a alguien se le ocurrirá bajar a comprar judías secas?

Mi primera guerra fue la del Vietnam que tardé muchos años en entenderla. No había tele en mi casa y me parecía como de otro planeta. Se mezclaba selva, niñas quemadas y americanos superpreparados para matar.
—¿De verdad están perdiendo los americanos? —me preguntaba incrédulo siendo un crío— pero si en las películas ganan siempre y en el Vietnam van todos los malos con ropas rotas y son pequeñajos?

Eso mismo se debían de preguntar los americanos y todavía no han sabido responderse. Por eso ahora matan dibujando en un papel las guerras. Y los gastos los reparten entre todos, a ser posible entre los más tontos.

18/7/16

Vender libros es un arte complicado. Pero necesario

Hoy he ido de librería, buscando un ejemplar de “Los mil relatos de la imagen y uno más” publicado por la Diputación de Huesca. Me han engañado, no son 1.000 sino 11, que siendo muchos y suficientes no son tantos como me gustaría. Habla —o me hablará— del acercamiento entre literatura y fotografía a la hora de formar un mensaje conjunto, de unir en una simbiosis extraña la imagen y la literatura sin que ambas tengan nada que ver. O si.

Normalmente empiezo por tener una fotografía a la que le añado texto según lo que ella me inspira. Pero otras es al revés. Tras el texto busco una fotografía que le apoye. No sabría decir que es más efectivo. Depende. Cada mensaje tiene su aquel, su tempo, su recorrido. Ahora por ejemplo tendré que buscar una imagen que encaje. ¿Y qué busco? Pues ni idea. Todavía.

La librería estaba casi vacía. Era pronto. Casi al salir una pareja de edad han entrado en busca de mandalas, esa moda curiosa de nada. Como le parecían caras o muy difíciles han cambiado de idea y han solicitado un libro para dejar de fumar. Al final se han llevado un libro sobre autoestima. Si llegan a estar cinco minutos más se llevan la Biblia.

Ahora los vendedores de libros tienen que vender a los que entran. Ya no es sólo servir, hay que vender como un ejercicio de impulso al cerebro.
—¿Quiere usted algo de sexo?, ¿y sobre el canto gregoriano que me ha llegado algo nuevo? Tengo unos libros sobre cocina africana de lo más sencillos de entender.

Los vendedores de libros deben ser como los vendedores de coches. Tienen que adivinar el color del modelo que le gusta a la amante de chulito de 60 años, antes de ofrecerle un descapotable del montón. Es el éxito de la venta.
—A este despistado de pelo alborotado le tengo que vende un Pániker, que seguro que le gusta liarse leyendo a un abuelete…— piensa por dentro la señorita de la bata, mientras mira de reojo buscando que no se le escape vivo—…y si me pone caras, le meto uno de Gilles Lipovetsky y le digo que es lo último en filosofía hiper moderna del vacío. 

En Madrid y Barcelona ya hay librerías que sirven cañitas y tapas de tortilla con los libros para entretener al cliente y que no se vaya de vacío. Y tiendas de ropa fina para señora guapa, donde a los varones acompañantes les sirven un café con pastas rodeados de libros puestos sobre mesas art decó. Miedo me dan estos intentos. Tengo un hermano librero y lo veo sirviendo copas entre los libros mientras enseña la pierna depilada. Incluso puede que le guste. Y yo qué sé.

Lo bueno y lo malo de Londres

Me contaba hace un rato mi hermano CP su viaje a Londres y hablábamos de las malas comidas y de la suciedad de una ciudad que debería aspirar a ser la capital americana en Europa. Una ciudad cara que ya no quiere estar en Europa. ¿Y si la cortáramos para poderse desplazar hacia el Atlántico?

Si no viajas por otros países no valoras lo que tiene España. Por algo será que vienen tantos a gastarse sus ahorros entre nuestros calores. Y no sólo es por la paella congelada o la sangría de gaseosa. La limpieza, la libertad, las relaciones entre personas, la gastronomía de verdad, la historia y la cultura. Nuestros colores y nuestro sol de tarde. En Zaragoza tenemos cubos para dejar los sacos de basura. En Londres no. Nuestras playas son de arena fina y limpias. Aunque a nosotros nos parezcan sucias.

Hay algunas imágenes de Londres que les robaría. Camden es una de ellas. Las ardillas del Hyde Park es otra. Sus museos públicos gratuitos sin duda. Pero los pagan con el precio del Metro o el de las cervezas. Hay barrios en Reino Unido, en Londres o en otras ciudades que resultan encantadores. Puramente americanos. Otros se parecen al de las 3.000 viviendas. En todos los sitios cuecen habas. Pero en todos los sitios lo bueno y lo malo lo hemos creado las personas. 
 
Ese céntrico Londres verde imitando a New York debería ser obligatorio en todas las ciudades. En Madrid lo es con su Retiro. Pero todavía debería trabajar en ser una ciudad slow, con menos coches por el centro. Las ciudades deben ser refugios, no lugares de paso.

17/7/16

No existen personas inhumanas. Es mentira

Leía hoy a Juan Luis Arsuaga en El País, el científico que quiere saber porqué somos así como somos hoy, el de Atapuerca que siempre se anda preguntando por nuestras evoluciones tan flojicas, y su respuesta ha sido muy sencilla a una pregunta también muy básica pero contundente en el fondo.
—¿Qué ha aprendido usted del pasado?
—Que no disfrutamos del presente: vivimos ansiosos por la felicidad futura. 


Nos montamos la vida para vivir bien mañana, pero nos olvidamos de vivir hoy, de simplemente vivir bien dentro de nuestras posibilidades. Caemos en multitud de trampas que nos impiden ser más felices mañana, a costa de creer que estamos siendo más felices hoy, porque podemos consumir por encima de lo que debemos. Pero eso no es vivir, eso es consumir programados. Somos felices pensando lo felices que seremos mañana. Y se nos olvida serlo hoy.

Somos animales fáciles de engañar, pues saben hacerlo los que se dedican a esa noble profesión de engañarnos. Profesión por cierto con muchas variables. Los profesionales del engaño están en decenas de lugares diferentes y creen desarrollar decenas de profesiones distintas y nobles. Pero sabiendo que nos engañan, ellos no son mala gente, es que simplemente nosotros somos tontos.

Creo que Arsuaga sabe mucho más que yo de comportamiento animal y humano. Años luz. Dice al final otra frase para enmarcar. No existe el comportamiento inhumano. No hay personas inhumanas. Los animales no conocen el comportamiento fanático, el crear terror por el terror, el inventar la miseria para dominar. Eso lo hacemos sólo los humanos. Y quien lo hace es un humano, no un inhumano. Un asqueroso humano.

No asesinemos la Tierra, no es nuestra

Ser sostenible es pensar en el futuro. No somos dueños de la cueva, somos meros pobladores esporádicos, eventuales. Nos debemos a los que vendrán después, por eso debemos cuidar lo que nos hemos encontrado. Nos lo han dejado nuestros padres y abuelos.

Hoy hace seis años que decidí dormirme un segundo

Hoy hace seis años que MA y yo volvimos a nacer. Ya tenemos seis años nuevos y parece que fue ayer. Ya no he vuelto a conducir. Una pérdida de conciencia me llevó a la mediana de una autopista mientras íbamos a 120 y empezamos a dar vueltas de campana. El cinturón de seguridad y el coche nos salvaron. Y la suerte de no tocarnos con nadie. Y el caer a una mediana en forma de socavón que nos permitió dar vueltas de campana sin salirnos hacia los carriles.

Recuerdo menos veces de las que debería que estoy vivo por esa ayuda. Ya había decidido cambiar de vida y estaba en ese camino. Simplemente reforzó mis ideas. No se puede regalar la vida por dinero. No se puede uno cargarse de problemas que no busca, que te regalan, que te añaden otras personas, por mucho dinero que los acompañe. Todo tiene un precio. La salud mental también. O incluso más.

Yo me quedé con un ojo a la virulé, eso sí. Pero ya me he acostumbrado a ver doble, a mirar torcido, a guiñar un ojo cuando como con tenedor. A cambio he abrazado el gozo de la calma, el aire fresco y la luz de la calle. El viajar para simplemente perderme. Perderse es maravilloso. Sobre todo si sabes encontrarte después. Pero tengo asignaturas pendientes que debe resolver.

Siempre y todos tenemos asignaturas pendientes que vamos dejando aparcadas en busca de mejor momento. Luego esos muchas veces no llegan nunca. Perderse no tiene medida. Me gustaría perderme mucho más todavía. Perderme de verdad. Salir sin rumbo y buscar gente. Navegar por la tierra sin saber bien donde voy a dormir. Dejar de ser un comodón del viaje. Buscar la aventura segura. Aunque las aventuras seguras son imposibles, si son seguras ya no son aventuras.

Sentirme solo ojos, si acaso pies y boca, pero sobre todo ojos y oídos. Escuchamos muy poco, es cierto. Leemos, vemos y fotografiamos, comemos cosas raras, pero escuchamos muy poco. Tal vez sea momento de juntarme con gente que quiera hablarme, hablarnos de cosas diferentes, de “sus” cosas. Escuchar y escribir. Escribirme. MA es una fabulosa compañera de viajes, pero es más miedicas que yo.

Son tiempos de violencia, de odio generando odio

Son tiempos de violencia, noches inciertas donde parecemos apuntarnos a la muerte y al odio, a la violencia obligada y a la defensa de los principios. Son tiempos de dolor pero también de firmeza. De muerte, de repensar, de ataque y defensa, de injusticias, de idioteces sociales. No somos capaces de aprender nunca, es el devenir del animal humano ante la historia. Aceptemos la violencia, aunque nos parezca imposible hacerlo. Somos animales violentos e incapaces de mejorar. Somos tristes y no practicamos el amor, si acaso algo de sexo. Somos tan irracionales como nacimos, pero sabemos escribir y leer, jugar a las máquinas y llorar.

Os dejo, para acabar, una reflexión de la autora de la imagen, del arte corporal que ejemplariza el odio negro de la muerte negra y vacía, de la violencia sin sentido.


La espiral de la guerra donde nunca hay fin, donde el odio genera odio. Ojo por ojo, y el mundo se queda ciego. Venganzas inútiles que tan sólo generan infancias rotas, familias separadas, hogares destruidos, sueños difuminados ¿y todo por qué? por intereses económicos, por mantener "nuestros territorios", por vencer a "nuestros enemigos" a los que generaremos todavía más odio y la espiral seguirá…” Laurita Mazapán

La bodega, un recuerdo del tiempo ganado

La primera vez que entré en la bodega era el año 1970. Era aquel mi segundo trabajo, pues el primero sólo me duró un día y medio. Fui incapaz de aguantar más en la fábrica de somieres por muy alto y fuerte que pareciera. Tenía 14 años y poder entrar de aprendiz en un fotograbado era un lujo, pues contactaba con el mundo del arte aunque de manera indirecta. Y aquella bodega era un lugar casi prohibido para los aprendices recién entrados.


Esta bodega que vemos en la imagen es ahora el sótano de una cafetería del centro de Zaragoza. Las paredes y el suelo, las bancadas, siguen iguales pero disfrazadas de comodidad. Nosotros, la empleábamos como almacén muy bien ordenado, y como estaba bajo tierra, escondida y con poca luz desde el taller, los aprendices que éramos media docena, cuando ya habíamos demostrado que éramos serios aunque tuviéramos 15 años, la utilizábamos también para almorzar más de la cuenta y para jugar a niños adolescentes, o incluso alguno de los oficiales más jeta para echarse una cabezadita. Era el escondite que sólo se compartía como secreto cuando ya eras “de los suyos”.

Antes de ser ”la bodega” había sido un refugio cuando la Guerra Civil, que creo recorre casi toda la plaza de Los Sitios, y que en los años 40 se troceó para dar a cada edificio un pedazo de aquel escondite contra las bombas. Se tapiaron los extremos de cada trozo y quedaron espacios bajo el suelo que pocos conocen. Se accede por unas escaleras que podemos ver su final al fondo a la derecha, y allí mismo hay o había un agujero por donde evacuar aguas sucias si hiciera falta. Estar horas en un refugio de la guerra podía suponer la necesidad de emplear evacuatorios.

Cuando uno se encuentra con parte de tu vida, le entra el recuerdo pero no la añoranza. La sonrisa siempre, pues allí, aún con otros añadidos, pasé muchos años. Siempre me ha parecido un lugar especial. Incluso escribí un proyecto de novela que tenía como único escenario esta bodega. Era el secuestro largo en el tiempo de una mujer y las interacciones de ella con el secuestrador. Con el tiempo todo se modifica. También las relaciones humanas.

16/7/16

Un militar que era fotógrafo y una escritora que es cajera

La cajera del supermercado me ha dicho que ella escribe, que está pendiente de que le publiquen en papel y que en wattpad tiene cosas colgadas. Con la mayor de las naturalidades imaginables. Hay gente que escribe y no le da verguenza decirlo. Son las menos. Los demás nos sentimos como apestados en un mundo de fuerza y saña. ¿Escribir? Eso es de locos poetas ¿no?


Lo curioso es que yo no conocía esta página, y que el boca a boca funcione también para la literatura es un detalle que no me imaginaba.
—Yo soy escritor, ¿y tú?— suena como a pretencioso en el cielo de los tontos.

Ya sé que somos más los que escribimos que los que leemos, lo cual no dice cifras que seguro seguirán siendo una mierda, pero eso es bueno, quien escribe: o ha leído o leerá. Si para leer hay que empezar escribiendo, no es lo correcto, pero tal y como está el patio, casi todo sirve.

Yo empecé a escribir hace muchos años. Mi letra era brutalmente asquerosa. Lo sigue siendo. Y hasta que no pude tener mi primera máquina amarilla con teclas no me atreví a escribir mis ideas de forma continuada. Antes lo hacía de forma epistolar o en diarios de adolescente o en libretitas negras. Algunas se han perdido. Mi primera máquina de escribir era de plástico. Era rusa, que me parecía entonces la mayor de las rarezas. ¿Por qué de Rusia; no podían fabricar en España máquinas a ese precio?

Si releo algunas de aquellas páginas me entran ganas de tirarlas, pero nunca lo hago. Son como niños pequeños, tontitos por falta de formación, escasos y banales…, pero son míos. No los tiro, los escondo que es la otra forma de tirarlos. Pero sé que si quiero rescatarlos siempre estarán firmes esperando mi consuelo y auto perdón. Revisar lo escrito es duro, incluso de ideas. Quien diga que no ha cambiado es un aburrido. La vida lineal tiene que ser aburrida.

Yo he sido varias cosas en mi vida. Incluso militar con graduación durante tres meses. Pero eso ya lo contaré otro día. Fueron unos tiempos fabulosos donde dormía con pistola a la cintura y sin miedo. Ahora lo analizo y no encuentro los modos de verme. ¿De verdad no tenía miedo durmiendo con pistola, con la pifias que yo hacía? Pues no lo recuerdo.

No hay que entretenerse si se espera una solución

Podemos escribir para nosotros o para vosotros. Para yo o para tú. No es sólo elegir si escribimos en primera o en segunda persona, que también, es sobre todo decidir hacia quien piensas dirigir tus palabras mientras las vas cazando desde tu cabeza. Quién es el protagonista que deseas que se sienta receptor de la lectura, pues siempre escribimos para que nos lean. 

Y lo curioso es que para que salga algo interesante, no sé, tal vez lo correcto sea escribir para mi. Si escribo para mí me sale más auténtico, con menos censura, como más válido.

Puedo escribir desde diferentes ópticas, pero me parece más correcto recordar mis dudas como si nunca las fuera a compartir. Tal vez así me salgan más limpias, más reales, más personales. Soy un trozo de un todo. 

El todo es eso, el todo. 

Yo me muevo por el todo como una brizna diminuta, como tú, como unas motitas que vamos recogiendo otros trozos mientras navegamos por el aire. Yo lo noto en que me engordo por dentro. Así que me tengo que adelgazar a costa de soltar lastre. Y os lo cuento. Ahora mismo ya me siento más delgado.



Hace un rato hablaba con JM y me decía: “Por el patrón que juzguéis, seréis juzgados” y aunque suena a muy religiosa, es una frase básica para frenarse en las críticas tontas. Hablábamos de la actitud de un contrincante político, pero lo hacíamos con diferentes criterios de esos ya afinados, y me avisaba JM que siempre existen detalles, conceptos escondidos, recovecos que se nos olvidan. 

Yo le he dado la razón, pero sólo a medias. No se puede ir mirando con exquisitez las esquinas escondidas, pues hay que ir a lo magro, en ocasiones en que se necesita una decisión clara, sobre todo. Entretenerse cuando se necesitan soluciones está bien, pero lo justo.

La estética se está apoderando de la ética. El poder de los iconos

Me acostaba con un Golpe de Estado que disparaba tiros a los civiles que cruzaban el puente de Estambul y me levanto con un señor delante de un tanque parando el Golpe de Estado. Las personas en Turquía han sido las protagonistas. Yo viví varios Golpes de Estado, algunos sólo sobre el papel de los Colectivos con nombres de árboles. El 23F los civiles nos quedamos en las casas o nos dedicamos a acoger a los familiares o amigos que creyeron en serio que aquello iba muy en plan cuarentón. Éramos una generación de jóvenes adultos que o había vivido la posguerra en carne o en hambre.

La posguerra duró muchos años y eso se nos olvida ahora que nos creemos capaces de revisar la historia como si sirviera de algo. La historia está para aprender de ella. Para darle lustre y limpiarla. Para entenderla incluso. Pero no para revisarla, pues ese es otro verbo irreal. Revisar no es simplemente volver a visar. Es sobre todo volver a mirar para corregir, enmendar o reparar. La historia no se puede volver a enmendar, se ha sufrido y punto. La historia siempre se sufre. Cuando se goza no para a ser historia.


Me he levantado con un señor de gimnasio enseñando la espalda hermosa. Es calvo como yo. Es lo único en lo que nos parecemos. Bueno, en los vaqueros también. Estamos viviendo en tiempos de iconos, todo nos entra por los ojos y no por los arrestos. La estética se está apoderando de nosotros. O eres bello o debes tener una pose bella. La fealdad, que no se nos olvide, también es bella.